Madre de niña desaparecida mantiene la fe tras cuatro días sin noticias sobre su paradero
RD Puerto Plata, República Dominicana — La angustia, la incertidumbre y la esperanza se entrelazan en la vida de Jessica González, una joven madre de apenas 20 años, quien desde hace cuatro días vive una de las pruebas más difíciles que puede enfrentar una familia: la desaparición de su hija de tres años, sin información confirmada sobre su paradero ni sobre su estado de salud.

Desde el momento en que se reportó la ausencia de la menor, la familia ha permanecido sumida en una espera cargada de ansiedad. A pesar del paso de los días y de la falta de respuestas concretas, Jessica González asegura mantenerse aferrada a la fe, confiando en que podrá reencontrarse con su hija en condiciones favorables.
Según relatan allegados, la joven madre atraviesa momentos de profunda tensión emocional, marcada por el dolor de no saber dónde se encuentra su pequeña, pero también por la fortaleza que le brinda el apoyo familiar y las oraciones elevadas por personas solidarias que siguen de cerca el caso.
Impacto emocional en familiares dentro y fuera del país
La incertidumbre no solo afecta a la madre de la menor, sino también a familiares que residen fuera del territorio nacional. Jennifer González, pariente cercana que vive en el extranjero, compartió el impacto emocional que experimentó al recibir la noticia.
“Al principio pensé que era una broma o una confusión. Nunca imaginé algo así”, relató Jennifer. Sin embargo, al intentar confirmar la información y comunicarse directamente con su prima, comprendió que la situación era real y mucho más grave de lo que esperaba.
La llamada telefónica ocurrió en horas avanzadas de la noche, un momento en el que Jennifer ya presentaba un estado de salud delicado debido a una jornada laboral extensa. Aun así, la gravedad del mensaje la obligó a abandonar inmediatamente su trabajo, afectada por la preocupación y el miedo ante lo ocurrido.
“Cuando colgué el teléfono, sentí que todo se me vino abajo. Fue un antes y un después”, expresó, visiblemente conmovida.

Cuatro días de silencio y creciente incertidumbre
Con el paso de los días, la falta de información oficial ha incrementado la tensión entre los familiares y la comunidad. La ausencia de reportes concretos sobre el paradero de la menor mantiene en vilo no solo a la familia González, sino también a ciudadanos que se han solidarizado con la causa.
Vecinos, conocidos y usuarios en redes sociales han manifestado su respaldo, compartiendo mensajes de aliento y llamados a la colaboración ciudadana, con la esperanza de que cualquier dato pueda contribuir a esclarecer la situación.
Mientras tanto, la madre de la menor continúa resistiendo emocionalmente, sostenida por su fe y la convicción de que su hija regresará con vida. “Yo confío en Dios. Mi hija está viva”, habría expresado a personas cercanas, según versiones familiares.
Llamado a la solidaridad y a la esperanza
El caso ha generado una ola de preocupación y empatía, reflejando el impacto que tiene la desaparición de un menor en toda una comunidad. Familiares reiteran su llamado a la solidaridad ciudadana y a mantenerse atentos ante cualquier información que pueda resultar útil para dar con el paradero de la niña.
Por el momento, la familia González permanece unida, enfrentando cada hora con la esperanza intacta y la fe como principal sostén emocional, a la espera de noticias que permitan poner fin a la angustia que hoy domina sus vidas.